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Jul
23

Hacía muchos años que ningún restaurante japonés conseguía hacerle sombra en Madrid a Kabuki. Sí es cierto que varios lo intentaban, y lograban aproximarse, pero ninguno era capaz de plantarle cara realmente. 99 Sushi Bar empezaron con un primer local hace un par de años por detrás de la Plaza del Sol, concretamente en el número 19 de la calle Salud. El restaurante recibió el nombre de 19 Sushi Bar. Un local pequeño, sin aspiraciones, que poco a poco empezó a ser frecuentado por “famoseo”. Le siguió el 99 Sushi Bar, en la calle Ponzano. Un restaurante que visitamos hace un año, y que sincreamente no nos emocionó, y lo vimos algo falto de rodaje, y a un nivel inferior al primer local. Pero ahora inician una nueva etapa con este precioso local situado en la calle Hermosilla, en un local del hotel Fenix, al que se accede subiendo unas pequeñas escaleras. El restaurante lo dirige con sumo éxito Mónica, ex-Kabuki, que ha ido sucesivamente dirigiendo todos los locales de la exitosa cadena Sushi Bar. Junto a ella, otro ex-Kabuki, Lai, que tras un fugaz paso por Asiana Next Door, apoya a Mónica en esta nueva apertura. Siempre es un placer tener a Lai y una garantía de buen servicio.

Pero entremos en lo más importante, la comida. Nos pusimos en manos de Mónica, que nos preparó un menú muy completo y que nos cautivó. Tras unas judias de soja de aperitivo, empezamos con un carpaccio de pez limón con salsa ponzu, que estaba exquisito. Lo acompañaron de una ensalada de wacamé y sésamo que nos pareció sorprendente. Sabrosa y con un toque crujiente, era sorprendente y muy refrescante. Seguimos con un atún en tataki con sésamo y fruta de la pasión. Intenso de sabor, con un toque afrutado gracias a la fruta de la pasión. Diferente y muy positivo.

Proseguimos con un Guncan de Cangrejo Real con aguacate, que salió excesivamente frío, y por tanto con el sabor demasiado escondido. El único “pero” de la comida. Un niguiri de toro, muy bueno, como todo el atún que probamos. Después, un Guncan de sardina con tomate natural, excepcional; un buen sakura roll, y para acabar dos piezas de carne. Por un lado, el ikitos maki, de lomo de cebón, y un maki de hamburguesa de kobe, muy rica, casi casi tan buena como la de Kabuki.

Nos encantaron los dos postres que probamos. Un brownie de chocolate con jengibre para los amantes del chocolate, y una ligera muselina a los dos chocolates. No puedo olvidarme tampoco de la extensísima y bien resuelta carta de vinos, a precios muy contenidos que invitan a beber bien. Magnífico servicio, atentos y serviciales. Un conjunto que incita a volver muchas veces más.

Datos prácticos:

99 Sushi Bar - Hermosilla
C/ Hermosilla, 4
28001 Madrid
Tel.: 91 431 27 15
Precio medio: € 60
No accesible silla de ruedas.

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Jul
20

Tras tanta visita a Barcelona en los últimos tiempos, este viernes teníamos ganas de algo distinto. Nos apetecía encontrar un restaurante cómodo y desenfadado, de cocina italiana pero de calidad. Todo un reto en cualquier ciudad española. Tras mucha investigación, y algo de suerte, recalamos en un local algo “cutre” del barrio de Gracia. Unas 10 mesas de madera con sillas ya un tanto desvencijadas, manteles que deberían haber sido jubilados ya hace tiempo, y un ambiente en general de esos que, salvo a los muy valientes, te hace replantearte tu elección. Pero tras mirar alrededor, y comprobar que no teníamos muchas más alternativas, nos adentramos en el restaurante. Fuimos recibidos por un simpático italiano, atento y servicial, pero con un vestuario bastante poco cuidado. Nos sentaron pegados a la cocina, completamente abierta y olo separada por un pequeño mostrador, lo que nos permitía ver de cerca la preparación de todos los platos.

La carta es bastante sencilla. Varias ensaladas, carpaccio, alguna carne y muchas pastas. Nos dejamos recomendar, y compartimos de primero una burrata. Exquisita, muy fresca, y dicinamente preparada y acompañada de una ensalada muy buena.

Las pastas se sucedían delante nuestro, cada cual con mejor pinta que la anterior. Fueron varias las tentativas de cambiar los platos que habíamos pedido por “¿qué es eso que acaban de pasar?” “¿y eso?”. Pero nos seguían insistiendo que esperáramos que nuestros platos nos iban a encantar. Por fin llegaron nuestras pastas. Unos spaguetti aglio, olio pepperoncino en primer lugar. La pasta al dente, y perfecta. Toque justo de picante, y perfectamente aderezada. Espectacular. Seguimos con unos fusilli a los 4 quesos, igualmente perfectos de punto y con una salsa, que dentro de ser algo más pesada, era muy rica también y merecía la pena probar. Las raciones, inmensas.

Entre los postres, no hay mucha variedad. Helado, panacotta o tiramisú. Probamos estos dos últimos. El tiramisú muy rico, aunque quizá con excesivo alcohol, que mataba un poco el resto del conjunto. La panacotta excepcional, creo que la mejor que hemos probado nunca. La carta de vinos corta y algo subida de precio. El vino de la casa, por jarras.Son pocos los platos que probamos, muchos más los que vimos pasar, y sobre todo, muchas las caras sonrientes del resto de comensales. Sin duda, un magnífico italiano en Barcelona. Desenfadado e informal. Aunque eso sí, caro, muy caro para lo que esperas de un local así de informal y con una carta relativamente sencilla …


Datos prácticos

Specchio Magico
c/ Luis Antúnez, 3
08006 Barcelona
Tel.: 93 415 33 71
Precio medio: € 45
Accesible silla de ruedas

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Jul
13

La cena del viernes se planteaba como un reto importante. Un buen amigo mio americano, gran gourmet, realizaba una visita relámpago a España. El jueves, cenaba en El Bulli. El viernes, me dejaba a mi la difícil elección. Dónde podía llevarle que le sorprendiera después de El Bulli. Otro gran amigo mio, Gabriel, al pedirle ayuda no lo dudó: “llévale a Ca l’Isidre”. Y ahí fuimos. Se trata de un restaurante clásico pero innovador en sus técnicas y conocimientos culinarios, que regentan desde hace más de 40 años Isidro y su mujer Montserrat. Nos atendió Montserrat, cariñosa, dulce, encantadora. Nos pusimos en sus manos, y os adelantaré que nos dimos un homenaje memorable.

Empezamos con una chupito de patata brava, decorado con unas huevas de salmón. Intenso y delicado a la vez, que nos anticipaba el festín que nos íbamos a dar. Abrimos una botella de As Sortes 2006, el magnífico blanco que hace Rafael Palacios (hermano del afamado Álvaro Palacios). El festival de entrantes comenzó con un estupendo gazpacho con bogavante y mariscos, suave y refrescante. La mezcla con el marisco resultaba muy armoniosa. Seguimos con una ración de jamón Joselito, acompañado de pan con tomate. Correcto el jamón, pero inferior al nivel demostrado en el resto de platos. Habría que revisarlo.

Nos pasamos ya en ese punto al tinto. Para seguir en la familia Palacios, un Pétalos del Brierzo 2007 que nos gustó, aunque es inferior al 2005. Montserrat nos tenía reservadas unas inolvidables “amanita caesarea” salteadas con una salsita de oporto. Esta seta está considerada “la reina de las setas”, por su exquisita comestibilidad y la dificultad de encontrarla. Seguimos con unos tradicionales (pero no por ellos menos increibles) huevos fritos con patatas, pimientos y chorizo.

Impresionante la degustación de mariscos locales con que siguió la cena. Se trataba de unos pulpitos salteados, unas espardenyes de Blanes (nunca las había tomado mejores) y unas gambas rojas de Palamós, a la plancha y con sal granada. Levantó vítores y aclamaciones este “combinado” de mar. Tanto nos gustó, que quisimos probar también unas cigalas de playa a la plancha, que también nos encantaron. Puesto el nivel así, era difícil seguir, pero Montserrat no dudó. En primer lugar nos abrió una botella de Vega Sicilia Valbuena 5º año, de 2004 (ya sabéis que es mi vino preferido). Para acompañarlo, unos sesos de corderitos a la manteca negra. Yo no los probé (lo siento, no puedo con la casquería), pero mis acompañantes dijeron que eran los mejores sesos que habían probado jamás). Y para acabar, una carrillera de ternera guisada con puré de patatas. Tierna, sabrosa, perfecta.

Antes de los postres, una pequeña degustación de quesos españoles. La selección de quesos me pareció un poco limitada, y sobre todo los encontré algo secos, pero en estas épocas de tanto calor es muy difícil mantenerlos en su punto. Para los quesos abrimos una botella de vino blanco dulce, un Chivite vendimia tardía. Y pasamos a los postres. Probamos tres. Una buenísima crema catalana, un sorprendente huevo relleno de fondant de chocolate al ron, y una torrija con helado de queso fresco que nos decepcionó. Para acabar la cena, abrimos una última botella, un Pedro Ximenez de añada, de Alvear. Cafés y mignardises.

Sorprendente restaurante. Servicio excepcional. Comida inolvidable. Y precio?? Sinceramente, me pareció razonable con todo lo que comimos. Muy muy recomendable. Ya estoy deseando volver!

Datos prácticos:

Ca L’Isidre

Les flors, 12
08001 Barcelona
Tel.: 93 441 11 39
Precio medio: € 70
Accesible silla de ruedas

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Jul
2

Sé que ultimamente os he tenido muy abandonados, pero os aseguro que voy a intentar recuperar el tiempo perdido. Así que hoy os traigo otra novedad que algunos conoceréis, pero no todos. Sin embargo, se trata de un restaurante que se va haciendo un hueco cada vez mayor en el panorama gastronómico madrileño pese a llevar poco más de un año abierto. A mi me lo enseñaron ayer mis buenos amigos Alberto García y su mujer Raquel, grandes fans de este restaurante. Y puedo adelantaros que comprendí sus motivos. El restuarante lo abren los hermanos Marrón, y cuentan con el impagable asesoramiento de Benjamín Urdiaín (ex-Zalacaín). La sala está dirigida por Jorge Dávila, y en la cocina Óscar Portal. El restaurante dispone de zona de fumadores separada, que se encuentra junto a un gran ventanal que da a la calle. La zona de no fumadores es algo más triste y apagada.

La carta resulta de lo más apetecible, con mucha cocina de mercado y algunas sugerencias fuera de carta. Nos recibieron con una agradable y refrescante crema de guacamole. Como entrantes compartimos una lasaña de foie y hongos (exquisita y no excesivamente pesada), unos memorables blinis a su estilo con foie de Aquitaine (los blinis van fritos en una emulsión de mantequilla y pimienta, y sobre ellos se coloca el caviar), y una ensalada de bogavante (que aunque yo no probé, parecía muy buena también). Quiero destacar el detalle que tuvieron conmigo, que me quedé con ganas de pedir un poco de jamón, y al oirlo enseguida me trajeron un platito con un poco de jamón, invitación de la casa. Eso sí, debo decir que el jamón no estaba a la altura del resto de la comida.

Como segundos, grandes pescados. Un excepcional taco de atún rojo a la plancha (hacía mucho que no tomaba un atún tan sabroso y bien preparado) y una merluza de pincho marcada en la plancha y hervida de altísimo nivel también. También gustó mucho el rodaballo salvaje con berberechos, que yo no probé.

No me quiero olvidar de las crepes suzette, preparadas a la vista del comensal con gran maestría, y que estaban inmejorables. Con el café tejita, golosina de aceite de oliva y chupito de sopa de fresas con espuma de coco. No puedo dejar de mencionar el pan, variado y muy bueno, y por supuesto un servicio de los mejores que hemos visto en mucho tiempo. La carta de vinos muy interesante, con algunas referencias clásicas, pero sobre todo muchas sorpresas interesantes y grandísimos champagnes (que es con lo que cenamos nosotros, un millesimé 2002 de J. Lassaigne).

Una de las grandes sorpresas para mi este año. Me encantó, y estoy deseando volver a prober más cosas. Muy muy recomendable!!

Datos prácticos:

Piñera
c/ Rosario Pino, 12
28020 Madrid
Tel.: 91 425 14 25
Precio medio: € 65
Servicio Aparcacoches
No cierra
Accesible silla de ruedas (en zona de fumadores).

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Jul
2

El otro día un viejo amigo, Iván Dolz de Espejo, gran gourmet, me recomendó un nuevo restaurante tailandés que me aseguraba debía probar. Cierto es que me invitó a ir a conocerlo juntos, pero no pude resistir la tentación, y me adelanté. Se trata de un local de dos plantas, que abrió sus puertas hace sólo tres meses, y ya ha alcanzado un éxito más que notable. Decorado en tonos blancos, muy limpio y con un cierto toque neoyorquino, tiene la planta superior dedicada a la zona de no fumadores, y la inferior para fumadores. Mesas cómodas, con bancos y sillas blancas; paredes de ladrillo visto también pintadas en blanco. El servicio es muy amable y dispuesto, aunque tienen algunos problemas de idioma aún. Pero con su sonrisa y simpatía se les perdona.

La carta es bastante extensa y algo complicada de leer, pero ofrecen además un apetecible menú degustación que permite probar casi todas sus especialidades. A mediodía tienen otro menú muy económico que tengo entendido está muy bien. Nosotros probamos el menú degustación, y este es el resultado.

Para empezar traen una gran fuente, compuesta por 6 entrantes diferentes. Un rollito primavera mini, rico y crujiente; un pastel de marisco tailandés, algo fuerte de sabor, pero que nos gustó; una brocheta de pollo de corral marinado con salsa de cacahuetes, que estaba buena pero algo vulgar; dumplings de gambas al vapor, bastante corrientes; y por último unos exquisitos tallarines de soja con langostinos a la lima.

Como plato principal también nos trajeron otra gran fuente con muchos platos distintos. Empezamos con carne de ternera con salsa cremosa de curry rojo y patatas al estilo masaman, el curry delicioso y la carne correcta; seguimos con unas tiras de pollo de corral al curry verde y leche de coco, exquisito si te gusta el coco; verduras mixtas y solomillo de ternera salteados con salsa de ostras, que no pude probar por ser alérgico a las ostras, pero que al parecer estaba bueno; langostinos salteados con chile y albahaca, bastante picantes pero estupendos, y los langostinos de gran calidad; tallarines de arroz salteados con langostinos en salsa de tamarindo y cacahuetes, tan buenos como los tallarines de soja de entrante; y para acabar un arroz salteado con huevo y verduras que estaba aceptable sin más.

Como postre, nos dieron una panna cotta con salsa de mango, que ni nos gustó ni pegaba mucho. Pero sinceramente, habíamos comido tanto que agradecimos un postre malo para no caer en la tentación.La carta de vinos es algo justa, pero está bien para un restaurante así. Los precios razonables.

Resumiendo, un muy buen restaurante tailandés, en mi opinión mucho mejor que el ya decadente Thai Gardens, en un ambiente muy agradable, y con precios más que razonables. Gracias Iván por el “tip”.

Datos prácticos:

Krachai
c/ Fernando VI, 11
28004 Madrid
Tel.: 91 833 65 56
Precio medio: menú degustación € 30; a la carta € 40

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