Tras tanta visita a Barcelona en los últimos tiempos, este viernes teníamos ganas de algo distinto. Nos apetecía encontrar un restaurante cómodo y desenfadado, de cocina italiana pero de calidad. Todo un reto en cualquier ciudad española. Tras mucha investigación, y algo de suerte, recalamos en un local algo “cutre” del barrio de Gracia. Unas 10 mesas de madera con sillas ya un tanto desvencijadas, manteles que deberían haber sido jubilados ya hace tiempo, y un ambiente en general de esos que, salvo a los muy valientes, te hace replantearte tu elección. Pero tras mirar alrededor, y comprobar que no teníamos muchas más alternativas, nos adentramos en el restaurante. Fuimos recibidos por un simpático italiano, atento y servicial, pero con un vestuario bastante poco cuidado. Nos sentaron pegados a la cocina, completamente abierta y olo separada por un pequeño mostrador, lo que nos permitía ver de cerca la preparación de todos los platos.
La carta es bastante sencilla. Varias ensaladas, carpaccio, alguna carne y muchas pastas. Nos dejamos recomendar, y compartimos de primero una burrata. Exquisita, muy fresca, y dicinamente preparada y acompañada de una ensalada muy buena.
Las pastas se sucedían delante nuestro, cada cual con mejor pinta que la anterior. Fueron varias las tentativas de cambiar los platos que habíamos pedido por “¿qué es eso que acaban de pasar?” “¿y eso?”. Pero nos seguían insistiendo que esperáramos que nuestros platos nos iban a encantar. Por fin llegaron nuestras pastas. Unos spaguetti aglio, olio pepperoncino en primer lugar. La pasta al dente, y perfecta. Toque justo de picante, y perfectamente aderezada. Espectacular. Seguimos con unos fusilli a los 4 quesos, igualmente perfectos de punto y con una salsa, que dentro de ser algo más pesada, era muy rica también y merecía la pena probar. Las raciones, inmensas.
Entre los postres, no hay mucha variedad. Helado, panacotta o tiramisú. Probamos estos dos últimos. El tiramisú muy rico, aunque quizá con excesivo alcohol, que mataba un poco el resto del conjunto. La panacotta excepcional, creo que la mejor que hemos probado nunca. La carta de vinos corta y algo subida de precio. El vino de la casa, por jarras.Son pocos los platos que probamos, muchos más los que vimos pasar, y sobre todo, muchas las caras sonrientes del resto de comensales. Sin duda, un magnífico italiano en Barcelona. Desenfadado e informal. Aunque eso sí, caro, muy caro para lo que esperas de un local así de informal y con una carta relativamente sencilla …
Datos prácticos
Specchio Magico c/ Luis Antúnez, 3 08006 Barcelona Tel.: 93 415 33 71 Precio medio: € 45Accesible silla de ruedas
If you enjoyed this post, make sure you subscribe to my RSS feed!





















(4.75 out of 5)
(4.2 out of 5)