Tremendamente agradable nuestra última visita a Via Veneto. Este clásico barcelonés, que lleva abierto más de 40 años (desde 1967) parece haber recobrado el sabor de antaño. Disfrutamos de uno de sus afamados salones privados. Eramos 10 personas a cenar. De aperitivos, buen jamón, croquetitas, bolitas de queso, etc. Todo muy rico. Pero lo mejor claramente llegó cuando nos sentamos a la mesa. Yo empecé con un tartar de cigalas con caviar de salmón. Espectacular; de sabor intenso pero delicado. Producto muy fresco y de gran calidad. Seguimos con las espardenyes salteadas. Maravillosas. También merecen mención los guisantes. Suaves, blanditos, de sabor intenso pero sin ningún amargor. Muy bien ligados en su salsa.
De segundo me decanté por el clásico solomillo a la broche con patatas soufflé. Estaba estupendo. En su punto, la carne perfecta y muy sabrosa.
Para el postre, abandonamos por un día el dulce, y acabamos esta suculenta cena con una selección de quesos. Correcta, pero probablemente lo más discreto de la cena. Es un punto a mejorar si Via Veneto quiere volver a ocupar la élite de la gastronomía Barcelonesa.
Interesante el vino que nos acompañó. Se trataba de un Gratavinum Priorat Gv5 de 2005. Gratavinum GV5 nace de la ilusión de la familía Cusiné por implantarse en la reconocida zona del Priorat debido a su pasión por el vino y debido a las excepcionales características del terroir para elaborar vinos de la máxima calidad.
Datos prácticos:
Via VenetoGanduxer, 10
Barcelona Tel.: 93 200 72 44
Servicio de aparcacoches
Accesible silla de ruedas Precio medio: € 100
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